
Un matrimonio íntimo con una misión muy especial: reunir distintas culturas y hacer que cada una de las personas presentes se sintiera en casa. Todo esto rodeado por los paisajes naturales de Casablanca y la elegancia de Casas del Bosque.
Desde Australia y tomados de la mano, Cami y Jonathan llegaron a Chile unos días antes de su matrimonio para finalmente vivir ese día que llevaban meses imaginando y organizando a la distancia.
Nosotros tuvimos la suerte de acompañarlos y ser testigos de lo especial que fue cada momento de la celebración.
Un matrimonio entre viñedos en Casablanca
Casas del Bosque siempre nos ha parecido uno de esos lugares únicos para casarse en Chile.
Está en pleno Valle de Casablanca, rodeado de viñedos y de ese paisaje tan característico de la zona central. Pero durante el matrimonio de Cami y Jonathan conocimos también otra de sus grandes virtudes: la elegancia y excelencia con la que su equipo lleva adelante cada celebración.
El lugar permitió que el día tuviera exactamente el ritmo que ellos buscaban. Sin apuros innecesarios, disfrutando los espacios y dejando que cada momento ocurriera naturalmente.
Y para nosotros, que fotografiamos buscando justamente esos pequeños instantes que suceden entre medio de todo lo planificado, fue precioso.
Los preparativos de Cami y Jonathan
Cami comenzó el día en la casa de huéspedes de Casas del Bosque, rodeada de su familia y en un ambiente tranquilo.
Mientras tanto, Jonathan se preparó acompañado de su mamá y sus amigos en el hotel donde se hospedó gran parte de la familia durante el fin de semana: Hotel El Refugio, otra joyita de Casablanca.
Poco a poco el día comenzó a avanzar a un ritmo ligero y en calma, tal como ellos lo habían imaginado.
Sin querer apresurar nada.
Como si por un día todos hubieran decidido que el tiempo podía avanzar un poquito más lento.
Una ceremonia en el mirador de Casas del Bosque
Cuando llegó el momento de la ceremonia en el mirador de Casas del Bosque, todo cambió.
Las emociones comenzaron a desbordarse, el corazón latía un poquito más fuerte y el viento tan característico de la Quinta Región decidió hacerse parte de la ceremonia.
Desde el mirador, los viñedos y el paisaje de Casablanca se convirtieron en el escenario natural de uno de los momentos más importantes del día.
Familias y amigos que habían viajado desde distintos lugares del mundo estaban finalmente reunidos en Chile para acompañar a Cami y Jonathan.
Y esa mezcla de idiomas, culturas, abrazos y emociones fue probablemente una de las cosas más lindas de fotografiar.
El atardecer entre los viñedos de Casas del Bosque
Después de la ceremonia llegó uno de nuestros momentos favoritos.
La hora del cóctel coincidió con los últimos minutos de luz y se convirtió en la despedida perfecta del sol sobre los viñedos.
Todo fluyó con tiempos muy naturales, permitiendo que el paisaje fuera cambiando junto con la celebración: desde la luz cálida de la tarde hasta los últimos tonos del atardecer en Casablanca.
No quisimos alejarlos demasiado tiempo de sus invitados.
Caminamos juntos unos minutos, aprovechamos la última luz y dejamos que el paisaje hiciera el resto.
Cuando regresamos, la oscuridad comenzaba a instalarse y la celebración estaba a punto de trasladarse hacia la cena.
Una cena iluminada por velas
La noche llegó justo a tiempo.
La luz natural desapareció y fueron las velas las que comenzaron a iluminar las mesas, transformando completamente el ambiente de Casas del Bosque.
Después de una tarde abierta, luminosa y rodeada de naturaleza, la cena se sintió íntima y acogedora.
Era justamente esa transición que Cami y Jonathan habían imaginado: comenzar el matrimonio mirando los viñedos y terminar sentados alrededor de una mesa junto a todas las personas que habían viajado para estar con ellos.
Fotografías digitales y análogas de este matrimonio en Casas del Bosque
Fotografiamos el matrimonio de Cami y Jonathan tanto en formato digital como análogo.
Para nosotros tenía muchísimo sentido hacerlo así.
La luz natural, los tonos de los viñedos, las texturas, el movimiento y los colores de ese día se prestaban especialmente para la película.
Más que intentar que cada fotografía fuera perfecta, queríamos que al volver a ellas pudieran recordar cómo se sintió estar ahí.
El viento durante la ceremonia.
Los últimos rayos de sol.
Las manos buscando otras manos.
Las conversaciones durante el cóctel.
La luz de las velas durante la cena.
Y todas esas pequeñas cosas que, sin que uno se dé cuenta, terminan convirtiéndose en los recuerdos más importantes.
Así vivimos y fotografiamos el matrimonio de Cami y Jonathan en Casas del Bosque: un día íntimo, elegante y profundamente familiar, donde personas que venían desde distintos lugares del mundo consiguieron sentirse, por unas horas, exactamente en el mismo lugar.
Recuerda que puedes ver breves historias más actualizadas en nuestro Instagram y si te gustaría contar tu historia de una manera auténtica, no dejemos pasar más tiempo, conozcámonos.
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